ENTREVISTA A DIEGO ALZATE (CONTRABAJISTA COLOMBIANO)

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ENTREVISTA A DIEGO ALZATE (CONTRABAJISTA COLOMBIANO)



Finalmente, después de varios meses de múltiples conversaciones e intentos interrumpidos por conseguir el espacio para entrevistar al contrabajista antioqueño Diego Alejandro Alzate, logramos coincidir por un par de horas con este talento emergente y construir una idea de este personaje que se abre camino en el epicentro de la música jazz.

Tras ser contactados por este joven músico que actualmente promete romperla en la ciudad de Nueva York con su jazz y su actitud descomplicada y tranquila, nos pusimos en la tarea de elaborar estas preguntas que describen un esqueleto medianamente claro, del papel que juega Diego como músico “local”, dentro de la representación internacional de los colombianos en este género musical.

¿Quién es Diego Alzate? Pues se me vienen muchas cosas a la mente. Soy hijo único.  La música ha sido una parte importante de mi vida y puedo decir que me dedico a trabajar por seguir mis ideales y tener un sentido de vida.

¿A qué le dedica tiempo usted? ¿Un hobby? Me gusta invertir mi tiempo en ser productivo, también me gusta invertirlo en mí mismo visitando lugares que me inspiren o me refresquen, me gusta invertir tiempo en encontrar esa o esas personas que pueden hacer de mis días algo más fructífero. La verdad es que no me gusta el termino hobby… Es un de esas palabras de la sociedad laboral, para describir lo que le gusta hacer a la gente que se dedica a algo que solo les genera dinero.

¿Dónde va a echar raíces Diego Alzate? Yo Crecí en un barrio de clase media en Medellín y ahí me eduqué, pero en este momento me encuentro en Nueva York y estoy tratando de hacer de este mi lugar de residencia.

¿Cómo nos encontró y que le llamó la atención de nuestra publicación? Conocí Letra Sucia mediante Santiago Restrepo, un amigo cercano. Jazzista también. Baterista. Él ya ha trabajado antes con este proyecto y me atrajo encontrar un medio independiente interesado en las historias y procesos de las personas que poco conocen en Medellín.

Un recuerdo que tenga de sus primeros acercamientos a la música. Son muchos. La música es parte esencial del ser humano. Lo que pasa es que no todos vienen al mundo con la disposición de descubrirla. En mi caso, desde que era pequeño sentía la música. La sentía desde mi interior y siempre estuvo ahí. Yo siempre estaba tocando ritmos con las manos. Siempre que veía un instrumento se me alegraba el espíritu y todavía es así.

Yo recuerdo que mi padre tenía una colección de música en la casa. En ese tiempo todavía existía la cultura de comprar discos y ya estaban saliendo al mercado los "quemadores" de discos. En esa colección había de todo: Black Sabath, AC/DC, Beethoven y Enrique Iglesias. Yo me ponía a escuchar todo eso y lo disfrutaba. También eran los 90 y MTV era un medio con una influencia muy importante y pasaban buena música.

Otro buen recuerdo que se me viene a la mente es una vez que visité un centro comercial con mi madre y había una tienda de instrumentos. Yo entre corriendo y me puse a mirar los bajos. Tenía doce o trece años. Ella noto mi interés y en la recepción le dieron información de una academia de música. Al final me inscribió al curso de bajo eléctrico, aunque antes de eso yo ya había tocado guitarra por mi cuenta.

En la escuela conocí más gente con la cual empecé a tocar. Armamos un grupo y tocábamos covers y la música que nos gustaba en ese tiempo, a la vez que estábamos aprendiendo buenos hábitos de hacer música en la academia.

¿Por qué jazz? y ¿Por qué contrabajo? Cuando empecé a tocar música, siempre quise ir a lo más profundo. Quería descubrir todos sus secretos y la palabra "jazz" parecía ser la clave. En Medellín y en Colombia era difícil (y lo sigue siendo) conseguir información. Pero a medida que empecé a estudiar y con la llegada de personas del exterior a la ciudad pude llegar a él.

La historia con el contrabajo es curiosa, yo tocaba bajo eléctrico y no me gustaba el contrabajo pero cuando conocí el jazz de verdad me di cuenta que se toca con el contrabajo. Cuando empecé a escuchar las grabaciones de Miles y conocí a Ron Carter, Ray Brown y Paul Chambers supe que el Jazz se tocaba con contrabajo.

¿Cómo llegó a New York, que buscaba y como ha sido ese proceso? A Nueva York llegué por mi cuenta. Desde que empecé a estudiar jazz, Nueva York se convirtió en una "Tierra Santa" donde algún día había que ir a hacer peregrinaje. Yo nunca tuve la oportunidad de viajar fuera del país, a diferencia de otras personas que desde pequeños van en vacaciones familiares a Estados Unidos y cosas por el estilo. Entonces eso hace que uno mitifique lugares.

Vine acá buscando un nuevo reto. Buscando un ambiente en el que me sintiera retado e inspirado. También buscando respuestas: Quería saber si era verdad que el jazz es mágico, quería ver y vivir todo de lo que había escuchado.

El proceso ha sido fuerte, duro. Venirse solo para esta ciudad es una idea kamikaze. Yo ya conocía personas acá. Compañeros que estudiaron conmigo y también músicos de la escena local. Pero al llegar me di cuenta que no era como yo pensaba. Las distancias son grandes y es difícil estar en contacto con las personas a no ser que trabajes con ellos. Acá supe que aunque uno conozca personas, no quiere decir que vayan a estar con uno. Cada quien está por su cuenta, entonces le toca a uno abrirse su propio camino… Todas las noches pasa algo. Hay actividad hasta las 4 AM y hay que estar ahí afuera conociendo gente y relacionándose.

¿Cuándo descubrió que quería dedicarse profesionalmente a la música? Desde muy temprano lo descubrí. En el colegio era algo que siempre quería hacer; entonces en los últimos dos años ya sabía que era lo que quería. Fue algo muy natural, no fue una decisión racional. Es una decisión difícil por la presión social y familiar que es entendible cuando no hay referencias familiares y mucho menos sociales de personas que se hayan dedicado a un oficio como ese.

¿Qué perspectiva tiene de su música?, ¿Dónde quiere llegar? y ¿Dónde se ve en 5 años? No sé si yo tenga algo como "mi música" porque mi producción original de composiciones es casi inexistente. Yo soy un intérprete. Siempre me importó mucho entender la música antes de considerar crearla. Me gusta hacer que la música suene bien y darle vida a la música de otros, en especial de mis amigos.

No sé si haya una meta. No quiero llegar alto; quiero llegar a lo más profundo. Quiero llegar a ser parte de la comunidad de jazz de verdad. Quiero sentirme bien cada vez que me despierto en la mañana.

No me gusta pensar en tiempo. El tiempo es efímero. Pero si pienso que en un futuro cercano quiero estar haciendo música por todo el mundo.

¿Qué puede decir con el jazz que no puede decir con otro género? La verdad después de haber escuchado y hecho música de tantas formas pienso que la música, la expresión, no está ligada a una forma en particular de musicalizar. Pero si puedo decir que el jazz permite expresarse; todo sin necesidad de palabras y que eso lo hace único.

¿Qué piensa de su gremio? Pienso que puede ser diverso. Hay varios sectores en el gremio musical pero puedo decir que no me gusta la conformidad y cuando la gente se dedica a hacer lo que está en frente de ellos y nunca ve más allá de la montaña.

En un medio donde lo artístico se convierta en un hobby no hay mucho que se pueda rescatar.

Un mensaje para nuestros lectores. Lean y abran sus mentes. Aprovechen  cada oportunidad para descubrir realidades de vida diferentes.

Una foto que personifique sus vivencias en Nueva York



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