Acerca de las experiencias sonoras.

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Acerca de las experiencias sonoras.

La música, es un arte abstracto, majestuoso cada vez que nos invita a infinitas realidades posibles, a imaginar no sólo un destino inefable y fatal. Ella aliviana la existencia del irremediable destino y que cada día atormenta la existencia humana: morir. Cada destino humano es diferente pero ensimismado en la realidad cotidiana, se torna trivial y a la vez pesado, turbio, hostil, abrumador. Cada amanecer está lleno de responsabilidades sociales que impiden soñar más allá del día a día.

Las experiencias sonoras juegan de tal forma con nuestros sentidos, hasta tal punto que en ocasiones escuchando nocturnos de Chopin por ejemplo, logro sentir, masticar, cada nota como un dulce chocolate y cada ondonada del barquito en mi lago preferido, me sumerge a bellos castillos con hadas y duendes, riéndose de la tenue luz que traspasa el agua y desfigura la superficie, en deliciosas danzas acompañadas de fiestas y francachelas.

Que decir de Debussy, invitando a volar en azules y oír el sol después de una larga siesta. El principal personaje: la vida tranquila y sosegada, pintada en compases de tiempo imperceptibles, pero que llegan a estremecer los sentidos, para convertirnos en estrellas de helio inalcanzables pero destellantes. 

Bailar en ilusiones sonoras, al escuchar a Palestrina con cánticos que despiertan a las musas dormidas, imaginando escuchar bellos temas, sobre aquellos sentimientos recónditos, innombrables para transformarlos en belleza traslúcida de cada rayo lacerante del brillo de la tristeza, hermosa tristeza.

Escuchar a Mile Davis, con su hermoso Jazz provocador e incitante de una noche fugaz para los amantes, sabios en palpar pieles y oír cada respiración llena de vida y de muerte pero coqueteando e insinuando al amor: “ven acá cariño mío”….no hay mañana para nosotros… sólo el despedirnos con un recuerdo fulminante de sentir la existencia y saber de la fatalidad.

Recordar a Benny Goodman festivo, sabe a canela y pimienta gritando a viva voz: “Lanzad flechas y arcos a mis notas, jamás serán alcanzadas, sólo es la embriaguez volando, la que alcanzará a mecer mis notas, para sentirnos libres”.

Excluyo a otros músicos favoritos por que vendrán más experiencias sonoras… pero no dejo de pensar en libertad y rebeldía del rock, mi gran amigo y confidente. La mezcla de texturas sonoras, ritmos ambivalentes, personales, incitan a explorar en otros colores vistos en el aire con sabor a miel y olor a tierra mojada, al sabor de la arena mística. Vivenciar: “ aquí estoy yo”… sii.. “vivo pero mío y tuyo”… revive al arte en toda su expresión.

Feliz me siento de ser participe y actriz de un nuevo siglo y vivenciar nuevas experiencias sonoras cargadas del fluido de luces, colores y con un sabor desafiante al miedo. Reinventar músicas y enaltecer la jovialidad de nuevos espíritus libres, llena mi ser de una gran felicidad al sentir, a la reina música viva, altiva y poderosa.

Romper las barreras de lo establecido, apropiándonos de ello por supuesto, para sacar expresiones de voz puras que huelen a cristal y diamantes, es estremecedor. El apropiarse del folclor como músicas incluyentes, interpretadas con tal dedicación invita a bailar y soñar con nuevos destinos humanos, diciendo... “no” al morir, cantando… “si”... a la huella, bailando… “si”… perduremos en el tiempo queridos míos, mirad que voy al futuro musitando palabras al “sí”.

Por: Gloria Liliana Serna González.

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