Es hora de crecer

15:00 Letra Sucia 0 Comments

Tengo la firme convicción de que somos quienes somos porque es lo que de cierto modo deseamos. Sí, podremos tener muchos sueños sin cumplir, máscaras rotas que nos vemos en la necesidad de reparar para seguir usando, fracasos, frustraciones, experiencias extasíantes como momentos sombríos que solo queremos eliminar de nuestra memoria, así como en eterno resplandor de una mente sin recuerdos, donde simplemente se podía suprimir de la memoria una serie de recuerdos puntuales, incluso personas...

En fin, al crecer dejamos atrás esa dulce inocencia y nos endurecemos, nos cubrimos con una impenetrable coraza construida incluso con nuestras propias cicatrices para evitar que nos lastimen, para ser más razón que emoción, para vivir siendo más cautelosos y no pecar por ingenuos. Sin embargo, considero que cada uno de los sucesos que nos llevan al lugar donde nos encontramos, tienen algo que mostrarnos. Independientemente de lo que somos o queremos ser, cada una de nuestras decisiones trae implícita la responsabilidad de asumir las consecuencias al final de cada camino que tomamos. En la mayoría de las ocasiones tenemos la oportunidad de elegir, "libre albedrío" que llaman. Pero, ¿porque cuando tomamos la decisión correcta nos vanagloriamos y enaltecemos, pero cuando fracasamos culpamos a los demás?

Creo que es hora de crecer, que no hay decisiones incorrectas ya que de alguna manera nos llevan a crecer como personas y madurar si las sabemos analizar. Es hora de crecer y no culpar a los demás de nuestras derrotas y mucho más cuando las cosas no salen como deseábamos o planeábamos en un inicio.

Es hora de crecer y ante todo entender que no somos lo que somos porque nos hayan obligado a serlo, como si no hubiera más opción, porque las experiencias nos hayan marcado y convertido en seres rencorosos, tóxicos y destructivos. Siempre hay más opciones. La verdad, culpar a las personas y las experiencias vividas es la excusa más ridícula e insulsa para justificar un mal comportamiento o una inmadura forma de ser. De las experiencias se toma lo bueno, lo malo, se evoluciona y se sigue adelante.

Es de mediocres y cobardes poner el peso de sus errores en los hombros de los demás, buscar victimizarse, como si simplemente fueran precisamente eso, pobres criaturas víctimas del destino cuyos fracasos son inevitablemente causa de las decisiones que otros tomaron y por medio de las cuales los arrastraron a un mundo de oscuridad sumido en la peor de las miserias. (Inserte el melodrama aquí).

Como dicen, "vive y deja vivir". Pero basar la vida en un sinnúmero de rencores absurdos, culpas, victimizarse, y peor aún, públicamente, que a parte de ser un cliché absurdo es un cinismo vergonzoso, no asumir la responsabilidad de las decisiones que se toman y negar la culpabilidad de los errores cometidos, hace parecer como si se estuviera en prekinder con la edad para estar cursando una maestría.

Es hora de crecer y asumir que cada uno hace de sí lo que quiere porque se es suficientemente adulto para aceptar y asimilar que la personalidad y la forma de dirigir la propia vida no es cuestión de cómo nos lastiman, sino de cómo sabemos seguir adelante, sobreponernos a ello y decidir si ser un ser tóxico o una persona orgullosa de sus cicatrices, sus batallas perdidas y de cómo pudo salir airoso de ellas sin perder la cabeza en un torbellino de narcisismo y ego culpando a los demás por no tener la valentía de seguir adelante, caminar con la frente en alto siendo uno mismo y no retazos desperdigados que se usaron para cubrir la falta de carácter.

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