15:30 juan jose pelaez villada 0 Comments

Para una vida apresurada llueve en su afán de terminar el día.
Los truenos acosan, te recuerdan el tiempo, te dicen a gritos que sigas corriendo.
El viento te empuja y a veces te asusta chocar contra la gente que huye del agua.
Reposas un rato, el frío te abraza, hiela tus manos y hace que recuerdes tu afán.
Para una vida apresurada siempre es poco el tiempo si la lluvia te acompaña.

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