El vuelo de la golondrina

15:30 Samuel Herrera 0 Comments

Me gusta cortar la corriente de los vientos estivales con mi aleteo blanquinegro. 
Me gusta recorrer los cielos apasionados.
Y cerrar los ojos, dejarme caer, desplomarme unos metros para espantar al universo 
y luego impulsarme de nuevo con más fuerza. 

Me gusta ser esa golondrina que ronda tu ventana cuando tomas café en la mañana. 
Y también cuando llegas a casa a las cinco, con las carpetas del trabajo en la mano 
y el bolso negro de cuero sintético. 

Mi cuerpo, que es casi impermeable disfruta del agua que le resbala entre las alas, 
como resbalan los dedos de tus amantes, 
que llevas a casa cada tanto. 

Me alegro con la luz y en las noches me aflijo 
y me guardo en mí mismo hasta quedarme dormido.

Me gusta sentirme libre y solo,
y poder volar sin un destino. Habitar un mundo sin caminos 
y ser un pájaro. 

Pero no soy un pájaro. Solo soy el humo de la frustración,
saliendo de tu boca. Besándote los labios.
Arrastrado por el viento celoso, mientras te grito que te amo.

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