El idealismo

15:30 Letra Sucia 0 Comments

Su opinión profesional siempre había sido que se le iban a terminar destrozando las vertebras cervicales de tanto mirar las estrellas. Ya que ella era, sin duda, una gran soñadora. 

La atrapaban fácilmente los colores de cielo, los pájaros en vuelo o unos versos bien escritos. Sentía que todo esto le nutría el alma y le daba fuerzas para seguir escapando de lo cotidiano. 

Sus sueños eran de aire : libres ligeros y cambiantes ; y sus esperanzas eran semillas que llenaban de flores el bosque de su mente. 

¡Ah ! Como se quejaba su cuello cuando lo obligaba a mantenerse quieto durante horas y horas… pero esos quejidos eran silenciados dulcemente por el placer que producía observar durante todas esas horas los matices verdes de las hojas que se mecían lentamente. Además otras veces compensaba a su cuello con el movimiento de estar buscando con sus ojos comunes otro par de ojos cómplices, para poder conocer por fin la magia de la que sus libros tanto hablaban. Y otros días intentaba con sacudidas alejar los pájaros que hacían nido en su pelo, y las mariposas que se instalaban en su estomago. 

Ella se sabía idealista, y puede que calladamente, muy, muy en el fondo, pensara que eso la hacía especial. Así que aceptaba su idealismo, abrazaba sus sueños, aunque algunos tuvieran espinas, y mantenía su cabeza en las nubes. 

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Hasta que un día la encontraron muerta, todavía mirando el cielo. 

Algunos dicen que su columna cedió al peso de sus ilusiones, que se intoxicó por exceso de mariposas en el aparato digestivo, que se le metió un verso al ojo o que se asfixió con un suspiro que se le quedó en la garganta. 

Yo insisto en que se le quebró el cuello de tanto mirar las estrellas. Porque entre las enfermedades que te pueden dar en la vida, el idealismo es la mas mortal de todas.

Por: Paulina Arango M.

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