El obrero

15:30 Samuel Herrera 0 Comments

No soy más que un impulso, un destello productor que se extingue cada poco. En mi cuerpo el día es una braza que enardece y humea, se consume y se agota. Soy un obrero que se derrite al compás del tic- tac en el reloj, un corredor de corta distancia que huye con prisa del olvido y el hambre. En mi cabeza los sueños se suicidan cada madrugada, cuando en la habitación resuena el inicio de la jornada. Todo lo que fue se agota en el transcurrir. Todo es efímero, excepto la ilusión de trascender aquellos días clonados y obrar.

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