Preciado

16:08 Letra Sucia 0 Comments

Quizás cayó sábado, el día en que el pequeño Juan, veía a través de la cornisa, el verídico y sensato ojo desnudo de la vida. Reflejado en el agua también, su contorno esquelético. Pensaba un poco en la denominada paz.

Le preocupaba ahora su delgadez extrema y su semblante enfermo, llevaba ya cuatro días sin comer y nunca fue precisamente un gordo.

No conseguía sacarse tampoco la pena del alma, la perdida había sido terrible; no consideraba siquiera reponerse. Lo notaba cuando su rostro pequeño y entristecido se asomaba hacia el estanque. De seguro estaba consciente de que jamás volvería. Tan solo unos días atrás, había cerrado él, el primer ciclo de su vida; tan solo unos días atrás, había perdido él a su preciado… Juguete amarillo.



Samuel Herrera Rodríguez Z.

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